Pero...
Iba a empezar a escribir como siempre entre los gritos de la infancia y sus peleas,... lo normal...
Pero he recordado que tengo la sartén en el fuego y ya quemé la cocina hace casi doce años.
Menos mal!
Quería dejar una pinzas, las echo de menos...
Pero me encuentro en una etapa bastante reconcentrada y no se me cae más que el pelo, supongo que por stress.
Tengo que volver al Mar, este finde aunque intenso y pleno, me ha dejado hambre...
Pero lo más seguro es que no pueda volver a El, "tengo" que estudiar para Septiembre.
Por cierto he vuelto churruscadita, me he quemado desde los empeines, pasando por las corvas, hasta las axilas y el cuero cabelludo...
Pero es lo que dice mi Niña toda jocosa, (y es porque nos gusta reirnos de nosotras mismas primero y del resto del mundo después): "Es que los de Madrid no sabeís tomar el sol en la playa"... "Claaaaaro!!! Eso va a ser!" Contesté yo. Lo cierto es que no tomo el sol desde la adolescencia, no sé estar tumbada en la arena. Mi piel de "princesa" nota cada grumo, piedra, concha, relieve... y se duele. Además está el Sol que traspasa hasta el cristal de las gafas y me deja moreno Ski en vez de costero. También está la cuestión "aburro": no soporto estar callada, me duelen los nervios faciales por mantener el rictus en modo "silencio", pero se supone que uno se relaja mientras toma el sol... Yo me stresso. Luego está el momento paseo y canto de una punta a otra de la playa (si no es muy laaarga, claro), es el mejor.
Durante un buen rato yo he mirado y hecho clasificación de cada individuo/a que ha pasado frente a mí, es pues de ley que ahora mi propio cuerpo se exponga a la clasificación por parte del resto de mis congéneres playeros. Por primera vez en mi vida este finde he hecho el paseillo "sola" eso sí con las gafas de no ver y yo me escondo. Salí victoriosa! Plena y satisfecha, además de acalorada, termine el paseillo con un chapuzón... Pa´verme ahogao!!! Arena por todos los orificios, la parte superior del bikini en manos de un abuelo solidario, y la parte de abajo, pues eso, abajo! Muy digna, porque la dignidad es lo último que se pierde, le dí las gracias al abuelo, saludé glamurosa (a nadie pero quedó muy bien) y recuperando la posición normal de cada prenda me fuí en busca de la sombrilla gigante donde esperaban mi Niña y su churri. Después tomé el sol incansanble (hasta que se fueron los familiares y el abuelo solidario), lo que me supuso una quemadura corporal intensa. Lo más gracioso fué que el novio de mi Niña se había pasado día y medio picándome para ir a una playa nudista (a él le encantan) y yo negándome tooodo el tiempo. Lo mejor de todo, que la próxima vez que les visite no pondré excusas para desnudarme en una playa y sin mediar accidentes acuáticos.
La noche siguiente calzada con chanclas (no podía ni rozar la piel de mis pies inflamada) nos fuimos a las fiestas del pueblo, con su orquesta y animadores. Nos pasamos horas bailando, saltando, cantando, bebiendo... Y se me olvidaron las quemaduras. Pero la terquedad es un rasgo característico de las hembras de mi familia y la resaca la pasamos en la playa, de nuevo sol, bikini y olas revolconas... Pero con mucha dignidad... Siempre.
Del cariño recibido y los abrazos no hace falta que dé detalles... Han sido muchos, enormes y me han devuelto a Madrid más fuerte, segura y llena.
Y el recibimiento de mis infantes fué de caerse la baba.
P.D.: Estoy deseando "volarme" otra vez, pero...









el-hombre-del-tibet dijo
¿Qué tendrá la mar ¿ que a pesar del cansancio que nos deja ,nos gusta con locura.
Me alegro que te haya dado fuerzas.
besos
19 Julio 2007 | 11:38 PM