Madrugada
No podía dormir, tenía esa sensación de agonía en el estomago que le ponía cada vez más tensa, y no lo calmaba nada. Los nervios le provocaban insomnio, desde siempre, y cuántas más vueltas le daba, más nerviosa se ponía. Ya eran casi las tres de la mañana y sus ojos parpadeaban con una agilidad inusual, abanicando con las pestañas el humo de un cigarrillo tras otro. Una hora antes se había puesto a planchar, por puro aburrimiento, pero sobre todo por mantenerse ocupada y no abrir el portátil. Oía su llamada, sentía la espera... pero se negaba a caer en la tentación. Los demás dormían placidamente, se oían ronquidos, toses y una vez risas. Su hija debía estar soñando algo muy divertido y le aportó un momento de paz y felicidad el sonido de su carcajada. Volvió al salón con una botella de agua, dispuesta a hacer el zaping más largo de la historia, hasta encontrar algo que le permitiera desconectar su cabeza. Inútil, los teletiendas no consiguen desconectar a nadie, ni los anuncios, ni las noticias... Probó a leer, pero no era capaz de retener ni una frase de lo que leía, y le aportaba más tensión tener que releer una y otra vez el mismo párrafo, para seguir el hilo de la historia. Volvió a escuchar la risa, envidió a su hija, y se quedó su sonrisa parada un instante en los labios. No se resistiría más. Decidida cerró el libro y abrió el portátil. Allí estaba él, "Hola, estás aquí!"...
Casi dos horas después, y tras dos intentos de despedida infructuosos, oyó el sonido del despertador de su marido. La despedida fué rápida. Debía acostarse, fingir un sueño inexistente con respiraciones relajadas, acompasadas... Iba a ser muy difícil simular que dormía, los latidos de su corazón se oían retumbar por la habitación. La respiración agitada del que se siente culpable sin saber por qué y la excitación del que cree estar haciendo algo prohibido eran una combinación perfecta para convertir su insomnio en perenne. La luz del día entraba por las rendijas de la persiana, los pájaros cantaban a la mañana recién estrenada, su marido dejaba correr el agua del baño, y ella suplicaba al rey de los sueños para que le otorgara su bendición. Ya eran las siete de la mañana. Soñaría con él?
Recibió el beso de su marido como cada mañana, sintió como le arropaba los hombros ajustando el edredón... le dedicó un "te quiero" en su cabeza, y se rindió al sueño.






Florainfraganti dijo
Hola, soy yo. Después de releer al azar, según me iba acordando se me ha ocurrido que puedes unir "La espera" + "Infiel" + "Subterráneo" + "Madrugada", hacer una mezcla y construir algo,... de todas formas creo que "Telerañas" es mejor para un concurso de relatos y además es muy bueno, lo único que no me gusta es el final porque parece precipitado, supongo que porque ya estabas cansada y estresada por las múltiples peticiones de que siguieras lo más rápido posible.
Seguiré leyendo los anteriores y si se me ocurre algo ya te encribo. Hasta pronto.
5 Mayo 2007 | 04:12 PM