Subterraneo.
He construido un mundo subterraneo, en el que me camuflo y me disperso... No hay leyes, ni normas, no hay reglas... todo vale mientas no haga daño. Allí me identifico con el aire, con los sonidos, con el agua... allí puedo ser una o ser ninguna, y a veces toda. La soledad se siente y se respira, empapa los rincones de mi alma, pero no duele, al contrario, abriga. El silencio se rompe con el suave cantar del riachuelo que recorre, sin mucha prisa, todo el espacio libre entre las rocas, llegando así a formar sus dos orillas. La paz se enreda en todo y la tristeza se esconde de miradas furtivas, no vaya a ser que alguna lágrima perturbe, todo la calma con tanto esfuerzo conseguida. Aquí no cantan pájaros, no hay trinos... pero se oyen las baladas de los grillos. Aquí las flores son todas azules, como la noche a la que embriagan con sus dones; aquí no hay pastos, si no campos de helechos. En ellos descansa mi cuerpo cada vez que agotada del paseo busca lecho; y ellos también me cubren y me arropan, cada vez que mis poros sienten frio. Me alimentan las flores y sus frutos, me alimentan el riachuelo y sus criaturas; me alimentan el espíritu las palabras que susurra el viento y el alma se nutre en los caminos que recorren mis pies sin un destino.






Rodrigo Arevalo Espinosa dijo
Me encanto tu mundo es muy hermoso gracias por compartirlo y por compartir tus letras.
Nos vemos.
29 Marzo 2007 | 08:55 PM