Domingo 21:45
A estas horas suelo montar en cólera todos los días. El ansia de paz y silencio me lleva a decir barbaridades a los tiernos oídos de mis infantes. Pero es que me subleva tener la misma conversación nocturna pre-sueño desde hace 5 años (por poner un dato aprox.). Siempre he defendido que los niños son personas-esponjas y tenemos que hablarles en consecuencia, de manera inteligente y no con paparruchadas y vocecitas de merengue empalagosas. Mis cuatro criaturas están habituadas al lenguaje directo, claro, conciso y a veces militar de su madre. Nunca, y digo nunca, han oído de mi boca un cuchi-cuchi, un gugutata, un pocholin o un chiquitin de mamá, ni florituras en diminutivo. Entonces cuando pasan las nueve y media, por qué no asimilan que si no nos dan paz a Marqués y a mi, acabaran los 4 castigados en la entrada, de pie hasta que yo recuerde que los había castigado y les diga que suban a la cama escalonadamente? Pues así estamos noche si y la que sigue y la otra y la de más allá también. Que me canso y empiezo a despotricar sobre su capacidad intelectual, sobre sus neuronas, sobre el amor paterno-filial, sobre el respeto a sus padres y el momento marital nocturno (que es de verdad importante, porque con tanto hijo, o prescindes de horas de sueño y acabas de los nervios por agotamiento, o no sé cómo narices vamos a disfrutar de algún rato de intimidad y conversadera, antes de las doce de la noche con su "grata" colaboración). En fin que me duele la lengua de tanto repetir la cantinela del ratito nocturno de papá y mamá, de vital importancia para el matrimonio y mientras Maequés, subiendo el volumen de la tele porque mi voz no le deja escuchar... Soy el poli malo. Lo sé. Menos mal que también me las gasto de Mary Popins, amén de Cruela de Vil, la Sargento de Hierro y la Bruja Piruja, (han llegado a pedirme que les haga un hechizo para dormirse antes). Mis esponjas se lo creen todo... o no? A veces cuando ya no puedo más (llamemosló momento deberes a eso de las seis de la tarde), me invento canciones con palabras como: moco, pedo, legaña, sapo, escupitajo, cagarruta, cerumen, patas de araña, ojos de tritón y babas de caracol, bigotes de gato y pelusas de sobaco..., y hago un hechizo para relajarnos y partirnos de risa. Después vuelta al trabajo. Suele funcionar, nos distraemos, cuesta un poco ponerlos en su sitio, pero cogen con más ganas los deberes y así mamá les vuelve a cantar otro hechizo-conjuro desternillante. El año pasado, la víspera de todos los santos, pedí prestado a una amiga un sombrero de bruja y me disfracé. Las caras de las gemelas eran de foto:"mamá eres tú? Sí que eres una bruja". Una de ellas estaba convencida de que su mamá podía hacer magia y me decía "a mí no mamá, a mi no que he sido buena". Que inocente es la infancia! Y que bien me lo pasé echando conjuros a diestro y siniestro. Encendimos velas en el jardín y bailamos bajo las estrellas agarrados en corro. Por cierto, esa noche no dieron guerra.
He visto la luz!!! Llueva, granice o haga viento racheado, lo mejor para que se duerman será bailar bajo la luna, cada noche unos diez minutos.





girasol dijo
Muy buena idea esa de bailar bajo la Luna antes de irse a dormir. Y a ver cuando nos pones por aquí ese poema que te han publicado en internet, me gusta mucho la poesía. Un beso.
13 Febrero 2007 | 02:08 AM