Santa paciencia y Bendito entusiasmo.
Estos son los dos compañeros de viaje que nunca deben faltar, doy FE. Todo comienza el miercoles por la tarde preparando el equipaje de mi Señor y el mio. Ni ganas, ni cerebro, ni sentido, pues mientras estaban los baños y las cenas de los niños. La verdad es que es hablar por hablar, porque según Marqués no hago nada... Dejemoslo. Me dieron las tantas y cuarto, me debí dormir sobre las tres de la mañana y a las siete arriba: el mayor al instituto, los otros tres al cole, y después de preparar unos bocatas, Marqués y yo a la parada del bus, el metro, los trasbordos y al aeropuerto, cargados hasta las cejas (reproche tras burla cada tres minutos, porque siempre me paso metiendo ropa-secador-zapatos-cambios y recambios... y lo se). Llegamos a Milán a las cuatro y pico y ya era de noche, sería por la niebla, por las gafas de sol que aún llevaba puestas para ocultar las ojeras, lo que sea, pero resultó desolador. La primera decepción llegó al comprar los billetes para el bus al centro de Milán, la señita billetera se rió de mi por preguntar los horarios dos veces, ... Qué pasa si me he quedado sorda con la presión del viaje? Asolidaria-prepotente!!! Al llegar a la estación central nos quedamos alucinados con el mogollón de gente bien ubicada y bien guiada, mientras nosotros tiesos, buscábamos señales "divinas" que nos indicaran el tranvía para llegar al hotel, (en ese momento le hubiera dado un capón a Marqués por incompetente y acongojado con la palabra). Tras varias vueltas a la plaza, jartá de tó dije: Marido, vamos a buscar un taxi y se acabó, si te molesta pago yo (si ya se, todo lo que tengo es tuyo..... pero esas pelas eran mías). Y por mis unaovarios que llegamos al hotel, nos registramos en bilingüe y salimos a cenar.... Pues no soy una yo ni ná!!! Más o menos así los tres días, bueno, el peor momento físico, la mañana del viernes, que Marqués usó mi toalla de alfombrilla de ducha, y se me hinchó la vena del cuello hasta la ceja... cuando estaba apunto de estallar recordé que Sta. Paciencia venía en la mochila y conseguí morder la lengua sin sangrar. Eso sí, dejé latir la yugular durante todo el desayuno, enmudecí durante dos horas, y dirigí las operaciones turísticas toda la mañana, incluída la elección del restaurante para comer. Durante el café, siguiendo la tradición, no se disculpó con un lo siento, pero lamió mis heridas, y al llegar la hotel recibí un estupendo masaje relajante-reponedor-reparaenojos. (Marqués sabe como pedir perdón, ...)
Bueno, obviando los contratiempos turisticos varios, voy a la vuelta. Horrible! Una pasta en taxi, una desorientación de terminal criminal, que tuvo como conecuencia una excursión a las seis de la mañana por el aeropuerto, con un frío que helaba las pestañas y los tímpanos, y un agujero en el estomago que hacía temblar mis meniscos; Una agonía acompañada por el mal humor por falta de sueño y café, elevada al cubo en el cerebro de Marqués, que me hizo recordar que en el bolso llevaba al Bendito entusiasmo para recuperar armonía y humor irónico-festivo.Mi última frase antes de desayunar fue: Si no me animas tú un poco, no volverás a viajar conmigo... La cosa se arregló hasta que llegó el aterrizaje, y entonces volvimos a las andadas: Que si vaya mierda de viaje, que si que lugar más feo, que si la cama una mierda, que si para que hemos ido, que si el regalo nos lo podían haber consultado primero... Y yo cada vez con más amnesia sobre aquellos dos compañeros de viaje tan socorridos. "Sabes que te digo: que me dejes en paz, que yo te quiero mucho pero no para que me fastidies, que ya voy bastante fastidiada..." Le llegó el mensaje, y hasta casa hubo control, cogidas de mano y cariños, pero al entrar en casa, mutó al Marqués del Reino y ya no resistí a la una que hay en mí: Se acabó, que me dejes, vete a comer, duerme siesta y cuando de levantes te encargas tú de los niños que me iré yo a la cama. En fin que son las siete y cuarto, se acaba de levantar (yo aún no he descansado y he dormido tres horas hoy), y ya veremos si el descanso nos beneficia. Contenta me tiene!!! Ya puede darme un masaje que se me resbalen las vertebras entre las piernas o se va a enterar Marqués de quién cocina en su castillo!!jejejeje.



Crazy dijo
Jajaja...perdón, perdón por las risas...pero es queeeee!!!...Anda, que al Marqués vas a tener que rebajarle los galones y pasarle a Siervo, a ver que pasa...jajaja...Menos mal que los masajitos los da en plan " venga cariñito, no te enfades, que yo te quiero mucho y sé apañar entuertos", porque sino...Bueno, seguro que en el fondo disfrutásteis del viaje...sí...¿no? ;)
Besos
22 Enero 2007 | 12:04 PM